Penélope. Joan Manuel Serrat

Hace muchos años, tuve una novia. Bueno, tuve más de una, tampoco muchas, pero las suficientes cómo para poder elegir, aunque luego el tiempo me haya demostrado que no, qué yo no elegí, qué me eligieron ellas a mi. Lo que no se sabe es, si esto es bueno o malo para un currículo, pero es lo que es.

Penélope se llamaba, y seguro que se seguirá llamando así, perdí el contacto con ella.

Esta chica, cuando llegaba la hora de irnos a casa, siempre me decía: Vamos a pillar un Taxi. Yo la decía que no, que mi poder adquisitivo no era suficiente para andarme con zarandajas. El metro o el bus era más barato.

Entonces derivaba la conversación hacia temas banales para ver si distrayéndola llegábamos a la boca de metro o parada de bus más cercana, evitando así un despilfarro que no me podía permitir. A mi también me apetecía volver en Taxi, mayormente, por esos jugueteos eróticos que sí podíamos mantener en ese coche para nosotros solos mientras que no podía ser así en los otros transportes. Por otro lado, hablo de hace muchos años, cuando volvíamos para casa no era a altas horas de la madrugada, sino a últimas horas de la tarde, en algunos casos recién anochecido el día. Eran otros tiempos. Ahora la sesión infantil de las discotecas, la sesión de sin alcohol, acaba a la misma hora en la que nos echaban a nosotros con viento fresco de Toft’s.

Yo la decía a Penélope: Cariño, los taxis no se pillan. Se piden, se solicitan, se les para o se monta uno dentro, en el primero de una parada si llegáramos a ella. Pero pillarse, no se pillan. Empezábamos una tonta discusión, que si sí, que si no. Unas veces llegábamos a la parada del bus, otras veces no funcionaba el truco, y nos montábamos en un taxi, de lo cual, aunque me doliera el bolsillo, me alegraba enormemente.

Bueno, pues hace algo más de seis años, “me pille” otra novia, una ranchera, he convivido con ella más que con mi mujer, hablando con ella, acariciándola continuamente, mimándola, que no la faltara de nada, alimentándola, conservándola. Mi ranchera, no por mejicana, ni por cantora de este tipo de música, como sabéis, era, ha dejado de serlo, mi Octavia Combi. Tengo muy poquitos malos recuerdos de él, casi ninguno. Medio millón de kilómetros avalan nuestra relación de amantes, enamorados hasta las trancas.

Ahora, este viernes, tras abandonar a mi rancherita, “he pillado” un León que también me ha salido muy cantarín, por aquello de la matrícula en JZZ. Le falta la -a- entre medias para formar la palabra Jazz, excelente genero musical.

La rancherita se fue llorando, se la llevó Muhammad, o algo así, camino hacia Dios (o Alá en este caso) sabe donde. Espero que la vaya bien. Igual que espero que mi relación con mi León sea igual de satisfactoria o más que la anterior.

Ya os iré contando.

Un saludo de quien os escribe.

Francisco Mateo.

De vez en cuando la vida. Serrat

  En la parada del Atlanta, la del “Hoteluco” como la llamamos entre nosotros, hay muy buena gente. Me gustaría nombrarlos a todos, pero solo voy a nombrar a tres, pues los demás nos vemos casi todos los días, y esto lo hago precisamente porque ya no van por allí. Manolo, “Don Manuel” al igual que José Luis “Tarzán” los dos por sus recientes jubilaciones, y al pobre Juan “el segurata” por su repentina muerte cuando nadie se la esperaba. (DEP). Somos como una gran familia, nos echamos una mano, aunque sea al cuello, pero al fin y al cabo, una mano es una mano.

  A los clientes habituales también los conocemos, la de Moncloa, el de las 4 torres, la del Clínico, las bingueras, el de Quevedo, y muchos más que se me escapan. Yo creo que nos aprecian, no somos conflictivos, formamos parte de la vecindad del barrio. Nos saludan cuando nos cruzamos, buena gente, Pepe el portero, Laura del hotel, muchos más que sin conocer sus nombres nos acogen en su barrio.

  Hay un vecino en concreto, Uriel se llama, que de vez en cuando, coje sus monopatines, y por la poca cuesta que tiene la calle, se desliza sobre su skate, realizando quiebros imposibles. Todos pensábamos que los reparaba o trabajaba en algo relacionado con ellos y que lo que hacía era probarlos una vez revisados.

  Uno de estos días, Uriel, sin monopatín, se montó en mi taxi. Cómo yo no sé tener la boca cerrada le pregunté qué tal iba el negocio del skate. Mi sorpresa fue enorme, pues él solamente patinaba, como hobbie, sin más, llevaba casi dos años parado y le llevaba a una entrevista de trabajo, como arquitecto que es y la cual llegó a buen término. “Contratado por fin” me comentaba a los días siguientes cuando le volví a ver. Me mandó un escrito, narrando el servicio que le di, indicándome que también le gustaría escribir, pensando en algo parecido a mi libro, pero basándose en sus andaduras con el monopatín, como skateboarder que es.

Me voy a atrever a sugerirle un título para su libro tras estudiar la foto que me mandó de el mismo, donde se le ve de espaldas andando por el asfalto con el skate en su mano.

  “Skate-walker” Cómo andar con elegancia con un monopatín bajo el brazo.

  Mi imaginación dio con este título tras acordarme de la canción de Serrat, “De vez en cuando la vida” la cual acaba con la frase: “chupando un palo sentado (eso sí, con elegancia) sobre una calabaza”

Un saludo de quien os escribe.

Francisco Mateo.

 

Another day in Paradise (Phil Collins)

El otro día estaba pensando en esta canción y decidí bajármela por internet, ilegal, ya lo se, pero lo hice. Consecuencia: Aparte de que se oía a trompicones, me colocó un virus que me obligo a formatear el equipo. Si me hubiera comprado el vinilo, la cassette o el CD me hubiera salido más rentable.

Después me fui al “chino” a comprar pan. Me mosqueó el ver que costaba casi la mitad que donde Avelino, la tienda de ultramarinos del barrio de toda la vida. Aproveche, pues necesitaba unos destornilladores, pero los que me vendía el “japo” tenían un mango que parecía un caramelo de fresa. También me mosquee y acabe comprándole el pan a Avelino y los destornilladores en la ferretería Bazaga, la del barrio de toda la vida. Yo no soy  de los de irme a comprar una llave inglesa a Inglaterra, pero joder, hay cosas que se caen por su propio peso.

Me voy a dar una vuelta por el centro de Madrid. Estando esperando el 27 en el Paseo del Prado me doy cuenta que no tengo Bono-Bus. Menos mal que llevaba calderilla para pagar el 1’50€ que cobra la EMT. Pero en ese espacio de tiempo aparece un autobús, de las mismas características de los municipales, pintado a rayas rojas y blancas, como si fuera del Atleti, con un luminoso en el que se veía: 27-27-27-27. Me llevaba por 0’75€. Me mosquee y acordándome de la canción que me baje por internet y sus consecuencias y de lo que había decidido hacer con el pan y los destornilladores, opte por esperar al 27 de verdad, el de siempre.

A la tarde, me di una vuelta por el cementerio de Carabanchel, a visitar a Blanca. Casi había anochecido cuando estaba esperando un taxi en la avenida de los poblados para ir a casa. Apareció un coche negro, con un conductor de traje y corbata negros, y me pregunta que si quiero taxi, le digo que sí y me dice que me monte. Le comento: “Caballero, la funeraria es ahí dentro, yo no soy el familiar del fallecido”. “No, esto es un taxi, de los nuevos, más baratos, mejor trato, le doy una botellita de agua, le pongo la música que usted quiera y me paga con el móvil” Mis hijos me dijeron luego que era un Ubre o un KKF, y que soy un carca, un anticuado y no se cuantas cosas más. Perdonar, lo que soy es un clásico y funciono y doy mis dineros a los de siempre, a los que se que no fallan. Además, ni quería agua calentona, ni me apetecía música, ni quería montarme con un sicario en un coche fúnebre.

Apareció un taxi de los de siempre, blanco con su franja roja, con su lucecita verde, con una tarifa controlada, con un coche normal, en un estado normal después de llevar 12 horas o más trabajando, con el olor “ese” característico del coche por el que pasan varios pasajeros a lo largo del día, con un señor taxista, recalco lo de señor, porque de verdad lo era, y que a pesar de llevar muchas horas al volante me trató de maravilla, me mantuvo una conversación que quizás esos “pajarracos negros” no sabrían mantener, no me hizo la pelota, me llevo por el camino correcto, me cobro lo que me tenía que cobrar, acorde con el servicio que me había prestado y se despidió de mi con unas amigables buenas noches bajo una sonrisa forzada por el cansancio.

Cómo dije antes, soy un clásico, quizás mejor dicho, sea práctico, utilizo lo que se que funciona, lo que no me va a dar problemas, lo de siempre, ese vinilo en mi tocata, ese destornillador de los de mango duradero, el pan de Avelino, el 27 de la EMT y mi taxi de los de siempre. No me ando con inventos ni zarandajas. Y a los “nuevos sicarios” que les vayan dando. ¿Anticuado? ¿Mayor? lo que usted quiera, pero ante todo, seguro.

Disfrutaré de otro día más en el paraíso.

Un saludo de quien os escribe.

Francisco Mateo.

Bienvenidos Elites.

 

Alfred Hitchcock. The birds. (Los pájaros)

En el año 1963 el señor Hitchcock estrenó este fabuloso film basado en hechos reales en que unas pajarracos negros (cuervos) y unos blancos (gaviotas) atacaban a la población. Fue un día apocalíptico, la que pudieron liar estas aves en su lucha encarnizada con los humanos, aunque al día siguiente todas estaban muertas, me refiero a las aves.

Este tiempo atrás, aunque hablo de Europa, me refiero en particular a Madrid, estos pajarracos negros nos están invadiendo y atacando sin miramiento alguno. Pero esta vez no vuelan, eso quisieran ellos, van sobre ruedas. Intentar ocupar, adueñarse de un lugar que no les corresponde. Todo ello actuando de malas maneras, con malas praxis e intentando trabajar con el engaño hacia el usuario y sin cumplir unos requisitos mínimos, que a los demás sí nos lo exigen.

También en estas dos últimas semanas, han sucedido varias cosas que dan mucho que pensar.

Un pajarraco negro intentó llevarse a un cliente que no era suyo, había pedido un taxi, no un pajarraco negro, y tras la amenaza por parte del usuario con denunciarle por secuestro, le tocó devolver a ese cliente justo al lugar donde le había recogido.

Una pajarraca negra, saltándose en ceda en la Avda. Ciudad de Barcelona colisionó con un taxi, destrozando los dos coches, el negro y el taxi. La pajarraca negra se reía (graznaba, diría yo) y dio positivo en el test de alcohol que le realizó la autoridad.

En Sevilla, nueve coches negros, sin sus pajarracos negros en su interior, fueron calcinados en extrañas condiciones durante una noche de la Feria de Abril.

Hay algo raro en todas estas situaciones. ¿No será que los pajarracos negros no están trabajando de forma legal? ¿No será que ante los mínimos sueldos o recaudaciones que realizan a lo largo del día les toca hacer jornadas laborales excesivas y de ahí los accidentes? ¿No será que todo esto que les pasa viene dado por una competencia desleal e ilegal, y sin igualdad de condiciones con respecto al servicio de Taxi? ¿Quizás, ahora también, haciendo dumping? Trabajando con perdidas.

En caso de que hubieran sido taxistas los que hubieran encendido esa hoguera, tal cual Noche de San Juan, para animar el cotarro sevillano, ¿Por qué no se dedican los taxistas a quemar aviones, vagones de metro o de tren, o autobuses de la EMT? La respuesta a esta pregunta NO es “es que no estamos en Sevilla”. La respuesta es que unos, la mayoría, son servicios de transporte LEGALES de personas y los otros, los pajarracos negros NO.

A estos pajarracos negros les recuerdo que tras una larga noche, todos ellos fallecieron. Probablemente se acaben sacando los ojos entre ellos mismos. Ya no van vestidos con traje. Ya no dan botellitas de agua calentona, que como laxante no es mala idea. Ya no tienen ese trato tan rastrero con sus engañados clientes. Ya no tienen esa conducción tan suave y armoniosa que se les requiere. Probablemente algunos tengan antecedentes penales. La verdad, es que empiezan a estar acojonados, porque ven, cómo el condenado a muerte, que se les acerca la luz del alba.

Pajarracos negros, os queda solamente esta noche, va a ser larga, pero también va a ser la última.

Un saludo de quien os escribe.

Francisco Mateo.

Esta noche cruzamos el Mississippi

La vida sigue igual en ese edificio de ficción del que también en ficción soy propietario, amo y señor. Ha habido algún cambio circunstancial, pero poca cosa. Os lo explico.

Tras dejar de habitar en el segundo Pablo Bello (Pedro Sánchez) y entrar como nuevo convecino Javier Fernández (a este tengo que buscarle algún mote) este facilitó la labor para que Martínez el facha (Mariano Rajoy) tomara los mandos en la comunidad de vecinos (Gobierno de España) de forma tranquila y afable, sin mayores problemas, y este nuevo vecino del segundo parece que está colaborando, eso sí, sólo en lo estrictamente necesario, pero colaborando.

En el primero sigue el Padre Mundina (Albert Rivera). Este ni va, ni viene, ni se le espera, pero no da guerra, sigue siendo sensato, y ahora se ha encuadrado en una facción política en la que dice que son los Constituyentes de Cádiz, vamos bien, no se sabe exactamente a lo que se refiere, pero se mantiene estable, progresa adecuadamente, como se transmite ahora a los padres la actitud de sus hijos en los estudios.

El lío lo tenemos ahora en el bajo, el okupa (Pablo Iglesias) que ya desterró a su hermano (Monedero) y que acogió a su hijo descarriado (Iñigo Errejón) y a su mujer (Carolina Bescansa) la mujer de la teta pública, pues ahora andan a hostias los tres. Este fin de semana han quedado para comer, no se sabe el qué, si menú de fin de semana o a ellos mismos, dentellada a dentellada.

Cuando todo parecía normalizado, aparece de nuevo por aquí Pablo Bello, que dice que quiere habitar de nuevo el segundo piso, pero un rato después aparece La Lozana Andaluza (Susana) que también lo quiere al igual que El Vasco (Patxi López). Otra vez problemas, porque si vuelve Pablo Bello se acabó el pacto entre caballeros entre El Facha y Fernández, y si entran a vivir o La Lozana Andaluza o El Vasco, no se sabe que apoyos ofertarán.

Un poco harto en el día de hoy, decido ir a tomarme al pub de enfrente, El Mississippi, un bourbon o dos, los que necesite, y al cruzar la Avenida del Atlántico (el charco) me encuentro con que el empleado del bar, mejicano él, teme por su trabajo. El ricachón que es el dueño de todos los edificios de esa gran manzana de enfrente, un tal Sr. Trampa, dice que no quiere ni un emigrante más en su hacienda, que los va a echar, y él, en su condición de emigrante, ilegal para más señas, está un poco bastante acogotado. Me dice que el Sr. Trampa va a poner unas rejas bordeando todo el grupo de edificios para controlar a quién entre y  quién sale, pero con la desfachatez añadida de que va a pedir subvención a nuestro Ilustrísimo Ayuntamiento, gobernado por Lady Yaya (Carmena) para que le salga gratis ese auto aislamiento. Seguro que le da el dinero, la tonta del haba.

El caso, es que me he tomado un único bourbon y he decidido irme a mi casa (España) que para eso soy el dueño y señor de mi edificio, y allí, cómo amo absoluto que soy (Felipe VI) me entoligaré una buena borrachera y mañana será otro día.

Un saludo de quien os escribe.

Francisco Mateo.

The name of the year

Hoy, mi cabeza pensante, sólo de vez en cuando, le ha dado por escoger un nombre significativo que represente a este año, 2016, que a punto esta de acabar.

Mi primer candidato es Francisco Núñez Olivera, nacido en un pueblo de Badajoz llamado Bienvenida. No les sonará el personaje. A mi tampoco, salvo cuando este martes pasado 13 de Diciembre contaban en la radio que el  buen señor cumplía 112 años. No está nada mal. Creo que se merece un homenaje.

El segundo sería Fidel Castro. Estas semanas atrás comunicaban que había fallecido. ¿Cuando? Dieron la fecha oficial. Nueve días de luto nacional mientras sus cenizas recorrían toda Cuba de una punta a otra para ser colocado junto a José Martí. En realidad ¿Cuándo ha muerto Fidel? Creo que ni los mismos cubanos lo saben. Nadie ha visto su cadáver. Por lo menos, díganme, que este hecho da que pensar, dudar.

El tercero quizás tenga el honor de ser Donald Trump, presidente electo en Estados Unidos, el nuevo “sheriff del mundo”. De este no voy a hablar nada, no sabría que decir de él. Ya veremos cómo evoluciona su política de la que dependemos el resto de los países y habitantes de este planeta.

Para el cuarto, quizás por el aniversario reciente de su muerte, John Lennon. Nada nuevo que añadir a la biografía y obra de este genio musical. Cualquier alago sería repetitivo.

Otro candidato más, el quinto puesto para Bob Dylan, glamuroso y reciente premio Nobel de literatura. Su obra, toda ella, es verdadera poesía, es innegable.

También, en esta lista, daría el sexto lugar para el Maestro Mateo por sus esculturas, entre otras, en la Catedral de Santiago de Compostela. Maestro del cincel, me comentaba el otro día un amiguete.

Séptimo y dudoso puesto por sus hechos en estas Navidades, solsticio de invierno diría ella, para la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena. Nunca se ha criticado tanto a un alcalde de esta ciudad por sus hechos, por los cortes de tráfico en la Gran Vía, y encima, me temo, por todo lo que está por venir. Esperemos que su mandato no dure 112 años como la vida de Francisco.

Casi estoy por decidirme por Francisco o por Mateo. Cualquiera de los dos valdría. O quizás un premio compartido. Os aseguro que no tiene que ver nada en esta elección la coincidencia de mi nombre y apellido con los de estos dos personajes.

Pero no, al final mi decisión va a ser otra, un poco comprometida y difícil de designar, pero sí, me quedo con este nombre. Sin duda alguna.

Wanda Metropolitano.

No necesita más explicación. Decidido. The name of the year.

Un saludo de quien os escribe.

Francisco Mateo

 

Communication Breakdown by Led Zeppelin

¡Qué tiempos aquellos en los que me hartaba de pegar brincos escuchando este bestial temazo de rock duro donde los haya! Hoy, ni los huesos, ni los músculos, ni la edad me lo permiten. Tampoco el ser autónomo, hasta andar es un deporte de riesgo.

Pero hoy quisiera hablar sobre el solsticio de invierno. Por estas épocas todo el mundo que entra en mi taxi me saluda con alguna de estas frases; Qué tenga usted buen solsticio de invierno. Que tenga buena entrada y salida del solsticio de invierno. Feliz y prospero solsticio de invierno nuevo. No sigo. A todos vosotros os pasará igual. El solsticio de invierno nos trae cenas de empresa, reuniones con familiares para ponernos hasta las trancas de comer y beber. Las uvas de la suerte. Los regalos el día de la Epifanía. Y las rebajas después del día de la Epifanía.

No soy creyente, pero estas fechas, toda la vida de Dios han sido, son y serán las Navidades. El solsticio de invierno no genera todo lo que antes he detallado, no, lo generan las Navidades y su espíritu navideño, y los Reyes Magos y su cabalgata, por cierto ¿con qué nos sorprenderá este año?, y El Corte Inglés, y los villancicos. Algo se me escapa, seguro, pero que se me escape a mi tiene un pase, pero que esto le ocurra a Lady Yaya (Alcaldesa Carmena por Madrid) y a todo su equipo municipal no tiene pase. En la iluminación municipal de las calles de Madrid no he visto ni un solo motivo navideño. Ninguno. Claro, no todos los ciudadanos son cristianos apostólicos romanos, claro que no, pero tampoco todos los ciudadanos somos gays y ponen una bandera arco iris en la fachada del Palacio de Cibeles, ni todos somos refugiados y ponen la pancarta correspondiente, ni todos somos maltratadores machistas y también colocan el cartel correspondiente. No le de apuro señora Carmena, cambie por unos días, ponga en la fachada de Centro Centro “Feliz Navidad” a la vez que le recuerdo que las dependencias municipales están en la parte trasera de nuestro precioso Palacio de Cibeles. Que eso no es el ayuntamiento, su ayuntamiento, no, eso es de todos y para todos, que sus dependencias empiezan a partir del Patio de Cristal, donde, que curioso, siempre se había puesto un maravilloso Belén homenajeando a la Navidad y al nacimiento de Jesús. Que tiempos.

Ahora, también, a nuestra Yaya le ha dado por innovar. Parodiando al tema de los Zeppelin, “rompiendo las comunicaciones”. Calle Atocha cortada para darle movilidad a los peatones. Calle Mayor cortada para darle movilidad a los peatones. Gran Vía cortada para darle movilidad a los peatones. Y además, días como el de hoy, domingo, Paseo del Prado desde Atocha hasta Cibeles cortado para darle movilidad a los peatones. Seguro que también ha habido algún que otro corte de tráfico por alguna carrera de pseudo atletas o de ciclistas en pelotas reclamando yo que se que coño.

Lady Yaya, no todos somos peatones. Esta ciudad, Madrid, es la capital del Reino, de España, y por ende, existe un trasiego de personas, de madrileños, de visitantes, de gentes de negocios, que necesitan moverse y no precisamente andando. No todos son peatones. Necesitan moverse en los tiempos y márgenes establecidos, cruzarse Madrid en veinte minutos, llegar a una reunión, a una firma o a una cita con el novio. Necesitan moverse con agilidad. Pero usted y con esas medidas absurdas de cortes de tráfico para que cuatro personas mal contadas paseen por el asfalto a una velocidad de crucero muy por encima de a la que circulan los coches que están a su alrededor, y con todas las zonas adyacentes totalmente colapsadas está consiguiendo esa Ruptura de Comunicaciones. Los experimentos con gaseosa, señora Carmena. Al final, Esperanza Aguirre va a llevar razón. Es usted una cochófoba. Probablemente le cundiría más si estuviera en su casa, en el distrito de Ciudad Lineal, jajaja, Parque de Conde Orgáz para ser más exacto haciendo bizcochos para sus nietos, o administrando sus nuevos bienes inmuebles que para eludir los embargos de un ERE en la empresa de su marido, este ha puesto a su nombre. No sean cínicos. Los que no tenemos empresas para hacer un ERE, los que no tenemos bienes para cambiar la posesión de los mismos, todos esos, que no somos todos, necesitamos movernos.

Feliz Solsticio de Invierno.

Un saludo de quien os escribe.

Francisco Mateo

14581518_1193180804089652_4004993020626792601_n

Palabros

Llevamos una temporadita en la que por unas circunstancias o por otras a muchas personas les da por inventar palabros. En vez de dedicarse a escribir, pintar o hacer cuadrados mágicos cómo Durero, ese si era un verdadero artista, pues no, les da por esta gilipollez.

Hoy, y solamente al final, voy a dar un nombre, ya que los “inventores” de estos palabros unos son anónimos, marcan tendencia entre un tipo de grupo social, y otros, por políticos, todos sabemos quienes son.

Empezó la tontería por repetir la condición de ciertos sectores o grupos repitiendo el calificativo o profesión con los dos géneros, masculino y femenino. Una vez, vale, pero por norma, me parece absurdo. Me refiero a ciudadanos y ciudadanas, doctores y doctoras, diputados y diputadas, todo bien hasta que a un lumbreras se le escapo “jóvenes y jovenas”, vamos, que se cubrió de gloria.

Ahora se ha inventado el “juernes” para referirse a la noche del jueves al viernes, en la que sectores de jóvenes pudientes salen de marcha.

Continuo con el “veroño” refiriéndose este palabro a esta estación del año en la que siendo otoño tenemos la climatología perteneciente al verano.

El otro día, otra lumbrera, atacando al equipo municipal de Madrid se sacó de su propia chistera su palabra para pasar a la eternidad. “Cochófobos” por la fobia aparente hacia los coches.

Y ahora, por último, en una forma un tanto personal de dar el pésame a una persona fallecida en el día de hoy, la señora Rita Barberá, voy a citar el “Caloret”

Yo, hoy, si hubiera sido funcionario, diputado, senador, concejal, o presidente de vaya a saber que organismo, hubiera guardado un minuto de silencio por la muerte de esta mujer. Se podían o no aceptar sus ideas, sus iniciativas, caerle a uno mejor o peor, pero no me parece motivo suficiente para que en la Cámara Alta, en el Senado, un grupo parlamentario no haya guardado ese respetuoso minuto de silencio ausentándose de la sala, para que luego, además, salga la cabeza visible de ese partido argumentado y dando la razón a quienes han realizado ese feo acto.

Tenemos el país que nos merecemos, pero a los políticos que no nos merecemos, se les debería dejar de votar. Obren en consecuencia.

Un saludo de quien os escribe.

Francisco Mateo.

 

Frases históricas (3)

La frase de hoy, y me temo que para aplicarla durante una larga temporada, es la pronunciada por Jack Swigert, allá por Abril del `70. Este hombre, tripulante del Apolo XIII, astronauta, y tras ver en los paneles de control que había estallado el tanque del oxigeno que les permitía respirar allá arriba o abajo, a 320.000 kms. de distancia de la Tierra fue la de: Houston, we have a problem!. Creo que fue muy discreto para definir una situación un tanto comprometida. Angustiosa diría yo. Pero con todo eso y más, consiguieron regresar sanos y salvos a nuestro planeta azul. Enhorabuena a ellos y a la Nasa por tan magnifica resolución del problema. Aunque todo esto sea con cuarenta y seis años de retraso.

Ese mismo problema, mi amigo Fernando, el chapista, lo hubiera solucionado con un: mira Paco, esto le damos un par de meneos y una raspadura con un ladrillo, y el del seguro traga y así te puedo cambiar todo esto.

Mi otro amigo, Antonio, el mecánico, me hubiera respondido: Eso es el fusible de la iluminación del escape, te pido uno y en cuanto lo tenga te aviso. ¿El fusible de que…?

Y a día de hoy, Donald Trump, lo hubiera solucionado con pomada. En una supuesta tripulación de tres personas, inmigrantes, allende de las fronteras de USA, hubiera dicho: “¡Qué les den pomada!” Miedo me da este hombre, pero esperemos que si no de motu propio, su equipo si le haga recapacitar para que las cosas vayan por buen camino.

Ahora vamos a trasladar Houston hasta la capital de España y avanzamos esos cuarenta y seis años de marras. ¡Madrid, we not have a problem, we have two problems!

Problem number one: El senador de Podemos por Madrid dice que no renuncia a uno de los tres cargos institucionales que tiene y que a pesar que los estatutos de su partido se lo prohíben, le da lo mismo, la pasta es la pasta, y se queda con los tres. Manda huevos, que diría Trillo, Don Federico. Estos son los que iban a luchar contra “La casta”. Se tendrán que hacer un haraquiri, pues la casta también empiezan a ser ellos, y joder de que manera.

Problem number two: La concejal de Ahora Madrid en nuestro Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid, ¿Doña? Monserrat Galcerán, propietaria de cinco inmuebles y de otros cuatro más a medias con quien sabe quién se presenta a encabezar la manifestación contra el desalojo del movimiento okupa, que okupaba el Patio Maravillas. Si tantas simpatías te aportan estos movimientos en los que alguien entra en esta casa porque esta vacía y es de todos, sin pagar nada, ni lo más básico, ni agua ni luz, pero luego cuando salen de esa vivienda para desayunar en el bar (para eso si tienen pasta) echan el candado en ese inmueble que es para todos pero que ahora lo tengo solo yo, si tanto se solidariza con ellos, cédeles alguno de tus inmuebles o solares para que se alojen allí o lleven a cabo esos “movimientos culturales” que tanto “te ponen”.

Se que me repito, pero no me digas que soy un “hijo de puta” cuando tú has nacido en el mismo burdel.

A partir de ahora, cuando oiga Donald, preguntaré si se refieren a Trump o a mi querido Pato Donald de toda la vida de Dios.

También a partir de ahora cuando alguien se refiera a la casta, preguntaré a qué casta se refieren, a la ya existente o a esos que dicen que no, pero sí, bueno, que vale, que no pasa nada.

Hoy acompaño a estas letras un foto-montaje realizado por un amiguete, madridista, pero es que hay que tener amigos hasta en el infierno.

Un saludo de quien os escribe.

Francisco Mateo.

img-20161018-wa0008

 

Silencio, por favor.

En esta vida hay mucha gente que vive de expresar, de manifestar lo que piensa, exponer sus razones, sus conocimientos y luego, defenderlos antes sus posibles adversarios, a los que tendrá que convencer de que lo que el piensa es lo bueno, lo verdadero, lo mejor…

Puede parecer que vivir así y de eso, debe de ser sencillo. Creo que no, que debe de ser dificilísimo. Yo, para escribir cuatro líneas cada semana, la semana que las escribo, tengo que darle muchísimas vueltas al coco, tener una idea, desarrollarla y procurar no meter la pata en demasía con lo que escribo, no vaya a ser que luego vengan mal dadas.

Hay veces que es muy difícil encontrar algo en el cerebro para contarlo, pero en otras personas, muchas más de las que se podría uno imaginar lo que es difícil, prácticamente imposible es encontrar algo de cerebro. Fíjese lo que cambia la frase por una tontería de nada: “algo en” frente a “algo de“. Todo un mundo. Una realidad innegable. De dónde no se tiene, no se puede sacar. Pues eso es lo que le pasa a algunas personas. Y eso suele acarrear problemas. No se puede decir que “fulano es un HP” cuando uno ha nacido en el mismo burdel que fulano. Y claro, a todo esto, se le puede añadir la frasecita: “Nunca digas que de este agua no beberé” porque irremediablemente, con el tiempo, te va a entrar muchísima sed y no te va a quedar otra que beber de ese agua.

Estos días atrás, una persona de esas de las que bien vive de lo que mal dice ha protagonizado una historia en la que él ha realizado un hecho que cualquiera de nosotros hubiéramos llevado a cabo de la misma manera, pero ahora viene la diferencia: “algo en” frente a “algo de“. Este señor se representa a si mismo y a ese grupo numeroso de los de “algo de“. Este señor lo que ha hecho es justo lo mismo que demonizaba y criticaba, hasta la extenuación.

Señor Ramón Espinar, senador (con minúscula), no se puede ser más torpe. De verdad. Con lo agustito que se hubiera quedado usted con la boca cerradita, pero claro, entonces ¿de que iba usted a vivir?

Un placer criticarle.

Un saludo de quien os escribe.

Francisco Mateo.